El proyecto

Camu·Camu, una forma de mirar

¿Dónde pone la mirada Camu·Camu?

No existe una única forma de habitar. 
Cada casa y cada espacio de nuestro entorno responden a un contexto en el que se cruzan el clima, el paisaje, los materiales, la historia, la economía y la tradición.

La arquitectura tradicional contiene muchas de esas respuestas. No como algo inmóvil del pasado, sino como una forma de habitar que debe convivir con nuevas necesidades.

Camu·Camu observa ese diálogo entre tradición y cambio: qué permanece porque funciona, qué se adapta porque cambia la vida, y qué puede perderse cuando se plantean soluciones que no entienden el contexto.

También presta atención especial a cómo viven las mujeres. Los roles de género han dejado una huella profunda en los espacios y en cómo los habitamos. Pero esa experiencia no es igual en todas partes. Lo que significa ser mujer, dónde se espera que estés, qué libertades tienes en tu casa o en la calle, puede cambiar profundamente según la cultura, la religión, la economía, la política, la educación y las decisiones de cada mujer.

Comprender esas diferencias y reconocer lo que compartimos sin pretender que somos iguales. Eso es lo que Camu·Camu busca.

¿Quien hay detrás?

Pat Xercavins

Soy arquitecta y periodista de viajes, nacida en Barcelona. Trabajo diseñando viviendas y me interesa comprender cómo las personas habitan el mundo.

En Camu·Camu combino arquitectura y periodismo con una mirada antropológica que me acerca a la vida cotidiana y a diferentes formas de habitar.

He vivido en China y Canadá y trabajado en contextos muy distintos. Desde hace años viajo observando cómo se relacionan la arquitectura, la cultura y la vida cotidiana. Cuanto más viajo, más claro tengo que no tengo todas las respuestas: se me abren nuevas preguntas.

Soy consciente de que poder viajar es un privilegio. Por eso intento hacerlo con respeto, escuchando antes de interpretar, reconociendo que mi mirada no es universal y siendo honesta sobre cómo mis preguntas también influyen en las historias que cuento.

Creo en el poder de las historias para conectar experiencias, cuestionar certezas y ampliar nuestra forma de mirar.

¿Qué principios guían Camu·Camu?

Camu·Camu se acerca a cada historia desde la empatía, el respeto y la escucha. Pero sé que mi forma de mirar también influye en lo que cuento. Por eso intento revisar desde dónde observo continuamente:

Feminista, porque defiende la igualdad entre mujeres y hombres y entiende los roles de género como construcciones sociales que han condicionado nuestra forma de habitar, vinculando históricamente a las mujeres con el ámbito doméstico. Cuestionarlos y transformarlos permite avanzar hacia espacios más libres, justos y compartidos.

Decolonial, porque reconozco que la historia colonial sigue influyendo en qué saberes, arquitecturas y formas de vida se valoran. Intento comprender cada lugar desde su contexto, sin tomar la mirada occidental como medida universal.

Antirracista, porque reconozco que el racismo está presente en la forma de mirar y representar. Intento no reproducir estereotipos, y sé que ninguna mujer puede representar por sí sola a toda una cultura.

Sostenible, porque valoro las arquitecturas adaptadas a su entorno, los materiales y conocimientos locales. Porque la forma de habitar está conectada con la identidad y la memoria de un lugar

¿Cuál es el compromiso?

Cada historia compartida en Camu·Camu se cuenta desde el respeto y la colaboración.

Las imágenes, grabaciones y testimonios se recogen con consentimiento explícito. Antes de publicar, las personas implicadas conocen el propósito del contenido y deciden qué desean compartir y qué prefieren mantener en privado.

Camu·Camu busca contar historias de forma honesta, sin separarlas de su contexto ni utilizarlas para confirmar una idea previa.

Las entrevistas y los testimonios son participaciones voluntarias y no remuneradas. Cuando la producción requiere servicios profesionales, Camu·Camu prioriza, siempre que es posible, contratar a mujeres y trabajar con negocios gestionados por ellas. Esto incluye, por ejemplo, guías y conductoras locales, alojamientos gestionados por mujeres y colaboradoras en diseño, producción o comunicación.

¿Quieres saber más o colaborar?

Si quieres abrirme las puertas de tu casa, compartir una historia o una mirada experta, o proponer una colaboración, me encantará escucharte.